lunes, 1 de diciembre de 2008

La humana inmensidad


Ernesto hermano.
Amigo de fotos, de historias.
Tu mirada corazón
Tus manos martillo y fusil, o a veces
Tu estrella sigue significándome tu estrella
Tu cara sigue siendo cara, no remera.
Libertad o muerte, otra no queda.
Ay, mi humano comandante, mi comandante de lo humano.
Hasta las victorias, si, siempre.

1 comentario:

Humberto López Amida dijo...

¡Saludos!

Tenía tiempo sin pasar por acá. Desde el comienzo me ha parecido interesante el espacio.

Que estés de lo mejor.

¡Salud!